Los Disfraces en los niños

Los padres deben tener en cuenta que cada vez que sus hijos se disfrazan estimulan, sin apenas percatarse, su atención, la capacidad de concentración y la memoria. Además, el disfraz es una rica fuente de aprendizaje que permite la simbolización, el desarrollo del pensamiento abstracto y del lenguaje, estimula la imaginación y la creatividad, y favorece la sociabilización. Por último, también es importante destacar que el juego con disfraces es una excelente vía para promover la coordinación.

Cuando el niño percibe en su  entorno las festividades donde se utilizan disfraces los niños empiezan a planear y a solicitar los suyos. A la mayoría de niños les gusta mucho disfrazarse, de hecho hay niños que no solo se disfrazan en celebraciones especiales; sino que utilizan el disfraz como forma de juego habitual.

Es beneficioso que el niño se disfrace, cambie de rol y de identidad durante un rato. De este modo dan rienda suelta a su creatividad, aprenden jugando y estimulan su imaginación.

La fantasía es natural y saludable para el equilibrio emocional del niño, por lo que debemos permitirle explorar nuevos mundos, imaginar y crear. A través del disfraz el niño también puede expresar sus sentimientos y su manera de ver el mundo; por lo que debemos respetar las preferencias que exprese a la hora de disfrazarse.

Si un niño no quiere disfrazarse de algo, no debemos obligarlo a hacerlo. Si la edad del niño lo permite y ya demuestra sus preferencias por un personaje o animalito busca un disfraz que sea de su agrado.

Compartan como  padres esta actividad con el niño, sin duda ustedes también lo disfrutaran

Si tenemos la posibilidad de realizar el disfraz en casa y que el niño se involucre en el proceso, mejor, de esta forma iniciamos el juego desde el momento de la preparación del mismo. El compartir con ellos el progreso del disfraz genera un acostumbramiento recuerden que él tiene que sentirse cómodo. A los niños no les hace falta un disfraz muy elaborado, muchas veces con un bolso viejo, un sombrero y un collar de mamá, ya juegan a disfrazarse de “mamá”, o con una camisa y una corbata, son “papá” y juegan a que son mayores y van de compras, cuidan de sus muñecos como si fueran sus hijos. Los maletines médicos de  juguete pueden hacerles imitar a sus pediatras y así aceptar mejor su cuidado.

Podemos tener en casa una caja de disfraces, con elementos básicos (sombreros, collares, gafas, capas, varitas mágicas, bolsos, pañuelos, corbatas…) que el niño utilice para disfrazarse a lo que él quiere y de esta forma desarrolle y dé vía libre a su imaginación. Enséñale a disfrazar un muñeco a disfrazarte a ti a sí mismo. 

Otro aspecto a tener en cuenta con el disfraz, es que sea cómodo, y que permita el libre movimiento del niño, (por ir disfrazado no dejará de correr, saltar o brincar). No olvidemos la temperatura, y si hace frio, que el disfraz les quede holgado para poder llevar ropa de abrigo debajo. No elijamos disfraces que les agobien, la textura del disfraz debe permitirle estar fresco sin acalorarlo demasiado, y si son muy pequeños, mejor llevar la cara al descubierto, las máscaras y caretas les pueden asustar al igual que sombreros muy elaborados.

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Escrito por: 

Miriam Molina