Diabetes en el Embarazo

Esta ampliamente demostrado que los comportamientos alimentarios no saludables de una mujer embarazada pueden llevar a la misma al sobrepeso u obesidad, lo cual es un importante predictor de complicaciones obstétricas, entre estas la diabetes gestacional (DG), la cual podría afectar el desarrollo del feto y la salud de la madre a lo largo d su vida (Schlaff et al., 2014; Stuebe et al., 2007).

La diabetes gestacional es una intolerancia a los carbohidratos que tiene como resultado una hiperglucemia (aumento de azúcar en la sangre) de severidad variable diagnosticada por primera vez en el embarazo (OMS, 2015). En las últimas décadas la prevalencia de dicha enfermedad ha aumentado hasta un 7 a 8% de los embarazos. Debido a la alta incidencia de obesidad, embarazos en edad tardía, y los cortos periodos gestacionales se espera que este porcentaje continúe aumentando (Durnwald et al., 2015).  La diabetes gestacional puede llegar a ser un camino hacia la diabetes mellitus 2 (DM2), pudiendo aumentar el riesgo de la mujer de sufrir DM2 hasta siete veces más en toda su vida.

Por otro lado, existen riesgos para el feto. Principalmente, la DG causa un aumento excesivo de crecimiento fetal, obteniendo un recién nacido  grande para su edad gestacional. Esto conlleva a un riesgo neonatal elevado de hipoglicemia (azúcar baja en la sangre), parto prematuro, muerte perinatal, así como a un aumento de las admisiones de los recién nacidos a la terapia intensiva neonatal.

El diagnóstico generalmente se realiza con exámenes de laboratorio como la medición de glucosa en ayunas y con la prueba de tolerancia oral, más los síntomas que generalmente son cansancio excesivo, náuseas, vómitos, aumento de sed y visión borrosa.

Todas las pacientes diagnosticadas de diabetes gestacional deben seguir un régimen nutricional adecuado acompañado de medicación oral o incluso insulina, lo cual será por criterio médico de acuerdo a cada paciente.

El actual estilo vida de las mujeres, es decir dietas altas en grasa saturada, azúcar y sal y el sedentarismo, pone en riesgo su salud antes, durante y después del embarazo. Las enfermedades graves como la DG o la hipertensión en el embarazo, pueden ser prevenibles desde la planificación del embarazo o a inicios del mismo. Es necesario tener un control estricto del peso que se gana durante el embarazo, mediante una dieta sana, variada y ejercicio diario. El peso que la embarazada debe ganar variara de acuerdo al peso con el que inicio el embarazo. Es  muy importante comer  seis comidas al día, con tres comidas principales y tres refrigerios, a fin de evitar grandes cargas de hidratos de carbono en cualquier momento y, por otro lado, evitar períodos de ayuno prolongado. Es aconsejable la restricción moderada de sodio (3-4 g de sal/día) por la tendencia a la hipertensión arterial en estas pacientes.

Todo el personal de salud debe buscar la manera de informar adecuadamente a las futuras madres de como cuidar su salud y la de su hijo así como cada mujer debe tratar de llevar un estilo de vida saludable durante todo este periodo, ya que la diabetes gestacional es una enfermedad con un gran impacto materno infantil, que continúa creciendo a pesar de toda la información existente. 

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Escrito por: 

Andrea Román