Guía práctica de nutrición para la madre en la lactancia

Para la mujer, la lactancia es el periodo de mayores requerimientos nutricionales de su vida. Se estima que para la producción de 100 mililitros de leche materna una mujer podría utilizar hasta 85 kilocalorías/día, es decir un aproximado de 500 kcal/día. Esta aproximación indica que una mujer debe aumentar las mismas 500 kcal a su dieta, lo cual junto a la utilización de los depósitos de grasa establecidos en el embarazo, ayudaran a la mujer a  producir la leche materna requerida por su hijo sin afectar su estado nutricional.

 

 El estado nutricional de la madre afecta significativamente al volumen de leche formado y a la composición en nutrientes de la misma. Existen macro y micronutrientes que dependen de la ingesta y reserva de la madre, por ejemplo, el colesterol, los ácidos grasos esenciales (Omega 3 y 6), las proteínas y la vitamina A, son elementos que dependen de la madre, es por eso la necesidad de una dieta materna variada y completa. Por otro lado, ciertos alimentos que pueden alterar el sabor de la leche materna deben ser evitados como el ajo, coles o condimentos  picantes, probando la aceptación del niño.

 La composición de la leche varía durante la lactancia, existen tres etapas establecidas:

Calostro: durante los 4-7 días después del parto a término, de color amarillo por su contenido en carotenoides con una alta concentración de lípidos y lactosa, y menor de proteínas y minerales.
Leche de transición: Entre los días 7 y 21 tras el parto. Importante producción de las hormonas de la saciedad y el apetito.
Leche madura: cuya composición permanece estable el resto de la lactancia.

La alimentación en la lactancia debe comprender todos los grupos de alimentos de alto valor nutricional. Una dieta balanceada debe contener cereales y legumbres, fuente de fibra y base de la energía.

 Frutas y vegetales, en lo posible crudos y sin preservantes  que aportaran vitaminas, minerales y fibra. Productos lácteos si no existe contraindicación, fuente importante de calcio, cuyo requerimiento aumenta en la lactancia. Carnes (blancas y rojas, no curados) y huevos, que contienen proteína de alto valor nutricional y hierro fácil de absorber. Grasas, proveniente de aceites vegetales, frutos secos o pescados. Y finalmente agua que e el componente principal de la leche materna. Además, una dieta equilibrada es necesario utilizar las porciones adecuadas para cada grupo (Figura 1), y consumir los alimentos en 5 a 6 comidas al día,  clave importante en el control de peso postparto. El siguiente cuadro (Figura 2.) establece la recomendación de la distribución de las comidas durante el día.  

ALIMENTOS RACIONES
Cereales Integrales de preferencia 6
Verduras 4
Frutas 4
Carne blanca o roja  2
Lácteos y derivados 4
Gracias (aceites vegetales) 1

Figura 2. Distribución de comidas en el dia

 

Dasayuno 20%
Media Mañana 10%
Almuerzo 30%
Media Tarde 10%
Merienda 20%
Cena  10%

Conjuntamente con una alimentación sana, el ejercicio es una parte esencial para la recuperación de masa muscular, disminución de peso y prevención de depresión postparto. En conclusión, la retención del peso después del parto es un factor de riesgo de obesidad en toda mujer, por lo que es importante mantener actividad física regular y un control de la ingesta calórica acompañado a la lactancia exclusiva por 6 meses.

Es necesario que toda madre conozca las bases de una buena nutrición y como mantener un estilo de vida saludable antes, durante y después de un embazo, dentro de estos conocer los hábitos alimenticios que se ajusten a sus actividades tanto laborales, sociales, deportivas y personales

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Escrito por: 

Andrea Román