Desarrollo Emocional

El desarrollo emocional o afectivo se refiere al proceso por el cual el niño construye su identidad, su autoestima, su seguridad y la confianza en sí mismo y en el mundo que lo rodea. A través de las interacciones que establece con las personas que lo rodean, ubicándose a sí mismo como una persona única y distinta.

 A través de este proceso el niño puede distinguir las emociones, identificarlas, manejarlas, expresarlas y controlarlas. Es un proceso complejo que involucra tanto los aspectos conscientes como los inconscientes. Las emociones pues, desempeñan un papel importante en la vida, por ello es esencial saber cómo se desarrollan y cómo afectan tanto a nivel personal como social.

Es fundamental conocer como es el desarrollo de un niño, así podemos acompañarlo, orientarlo y respetar su tiempo para adquirir cada conducta. Esto también permite buscar apoyo oportuno cuando el desarrollo  se detiene y no evoluciona.

El niño crece como un todo orgánico. Su desarrollo emocional, físico, y cognitivo son inseparables e interdependientes. Así como le enseñamos a caminar a hablar y a realizar actividades con sus manos. Se pueden fomentar también el aprendizaje de las habilidades emocionales que garanticen el óptimo desarrollo de los niños, esto en un futuro les permitirá lograr el éxito en su día a día y les aportará claves importantes para su bienestar.

Estudios hechos de imágenes del cerebro son particularmente instructivos en este aspecto. Ellos indican que cualquier tipo de experiencia - emocional, social, sensorial, física, y cognitiva – todas conforman al cerebro, y que los vínculos afectivos influyen de forma poderosa en el desarrollo cerebral. En otros términos, el crecimiento saludable del ser humano, es un proceso profundamente integrado. Hacerse adulto en nuestra cultura se corresponde con esta integración armónica y neural del pensar y el sentir y el actuar.

ALGUNAS PAUTAS QUE FAVORECEN EL DESARROLLO EMOCIONAL

 

  • Empatía hacia el bebé
  • Clima de amor y respeto a su individualidad
  • Crear un vínculo afectivo suficientemente fuerte y seguro
  • Estimular la expresión de sus emociones
  • Poner nombre a lo que sienten cuando no son capaces de    hacerlo
  • Atender sus necesidades emocionales
  • Animarle a explorar toda gama de sentimientos sin reprimirle
  • Ponerle límites claros, coherentes y adecuados a su desarrollo             
  • Favorecer su autonomía, ayudar solo cuando es necesario Ayudarle a salir de las rabietas y a entrar en calma
  • Utilizar un tono de voz adecuado al dirigirnos a él
  • Calmar y enseñar a calmarse cuando está nervioso
  • Bajar a su altura si necesitamos corregirle no gritar eso solo lo  asusta No obligarle a compartir cuando no está preparado
  • No ridiculizar sus miedos
  • Prestar atención a sus “dramas"
  • Ofrecerle oportunidades para elegir y respetar su elección  
  • Ayudarle a crecer con ilusión y favorecer su optimismo
  • Elogiar su comportamiento positivo y la expresión adecuada de emociones
  • Permitirle probar donde están los límites.
  • Enseñarle a expresar con claridad lo que le gusta y lo que le molesta.

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Escrito por: 

Miriam Molina